Extender la confianza en la Providencia de Dios, la caridad, el amor, no tiene límites. Por esta razón la Misioneras de la Providencia buscaron encender en otros corazones el amor de Dios por todos y cada uno, así empezó la aventura misionera, cuatro hermanas (Pilar, Isabel, Salvadora y María Luisa), fueron preparadas para empezar la extensión de la obra en Bolivia. Gracias al espíritu misionero, la Providencia llegó a nuestras tierras bolivianas, primero a Presto, luego a Tarabuco y Sucre.
